Liderazgo – Inteligencia emocional

Los lÃderes no nacen sino que se hacen
Por Richard Boyatzis
La inteligencia emocional es el uso inteligente de las emociones. Es el conjunto de habilidades o capacidades que tiene la persona y su autocontrol, la conciencia que tiene de los demás y cómo asume sus relaciones. Las capacidades emocionales no son innatas.
De hecho, el estudio de la trayectoria de lÃderes destacados demuestra que adquirieron y perfeccionaron sus capacidades en el curso de sus vidas. Los lÃderes tienen la capacidad de inspirar a las personas de su entorno, ya sean clientes, proveedores o empleados y deben controlar sus emociones de manera inteligente, reflexionar y meditar sobre sus actos y ponerse en el lugar de sus colaboradores. Los lÃderes deben pensar, además, en la totalidad de las cosas pero también ocuparse de los pequeños detalles.
Hay lÃderes que saben sacar lo mejor de su equipo, motivan, comprometen, inspiran, escuchan y hacen sentir a las personas como parte de algo importante, comparten su pasión y dedicación. Existe sin embargo, otro tipo de lÃder que responsabiliza al resto cuando algo no sale bien, habla de yo y no de nosotros, se encuentra permanentemente a la defensiva y en algunos momentos, resulta amenazante. Las diferencias son claras y están a la vista, mientras una persona crea y promueve distancia, la otra te hace sentir valorado e inspira sentimientos y sensación de pertenencia al equipo y a la compañÃa. A este tipo de lÃder, lo llamo lÃder resonante.
CaracterÃsticas de los “lÃderes resonantesâ€
Están un paso más adelante. Tienden caminos hacia territorios desconocidos y estimulan a la gente de sus organizaciones, instituciones y comunidades. Buscan nuevas oportunidades durante las crisis y crean esperanza ante la existencia de miedo y desesperación.
Movilizan gente. Con energÃa, pasión y determinación manejan, además, los inevitables sacrificios inherentes a su rol. Son quienes dirigen a sus equipos alcanzar metas que, hasta hace poco, eran imposibles.
Están en armonÃa con quienes los rodean. Esto predispone a que la gente trabaje en armonÃa, concuerde en el pensamiento (qué hacer) y sienta afinidad con las emociones (porque hacerlo) de los otros.
Pueden entender intuitivamente o se han esforzado en desarrollar la inteligencia emocional. Cultiva las competencias de autoconocimiento, auto gestión (self management), conciencia social y manejo de las relaciones sociales. Actúan con claridad mental, no sólo siguiendo un impulso. De esta manera puede guiar los sentimientos e inteligencia de otros y, a la larga, construyen relaciones sólidas.
Poseen empatÃa. Saben leer a la gente, los grupos y las culturas organizacionales con precisión. Construyen relaciones duraderas e inspiran a otros demostrando, no solo pasión y compromiso, sino también una profunda preocupación por la gente y la visión de la compañÃa. Han aprendido que los sentimientos son contagiosos: la emoción transmitida por el lÃder es un poderoso conductor de los estados de ánimo de la gente y, en última instancia, esto influirá en su rendimiento. Por tanto entienden que el miedo y la angustia impulsan a la gente en el corto plazo, pero que estas emociones se tornan nocivas rápidamente, dejando a la gente distraÃda, ansiosa e inefectiva.
Para ser verdaderamente eficaz, un lÃder necesita entender el mercado, la tecnologÃa y una multitud de factores acerca de la compañÃa. Sin embargo, aunque estos conocimientos sean necesarios, no es suficiente para producir lÃderes duraderos y efectivos. Aquà es donde la resonancia juega su principal papel: permite al lÃder utilizar su experiencia en el reconocimiento de la performance de la organización.
El “sÃndrome del sacrificioâ€
Los mejores lÃderes entregan constantemente una parte de ellos. Pero cuando sacrifican demasiado durante mucho tiempo, pueden caer en lo que llamo “el sÃndrome del sacrificioâ€. El liderazgo es excitante pero también estresante: es la ciencia del poder y la influencia sobre las personas, pero es solitario.
Por esa razón es común que los lÃderes posean “estrés de poderâ€. El cuerpo no está preparado para lidiar con la responsabilidad del liderazgo dÃa a dÃa, con el manejo constante de pequeñas crisis y grandes responsabilidades. En este contexto aparece la disonancia.
¿Cómo podemos evitarlo? Los lÃderes necesitan enfocarse en la renovación, prestando atención a si mismos y a los demás a través de experiencias que los enriquezcan y llenen de energÃa.
De hecho, recientes estudios nos demostraron que las caracterÃsticas que ayudan a los lÃderes a ser resonantes, son las mismas que fomentan el cambio y el reacomodamiento en los lÃderes disonantes. Estas caracterÃsticas son: atención, esperanza y compasión. Las tres experiencias le permiten al lÃder ser efectivo.













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